miércoles, 12 de mayo de 2010

Dirigir (1º parte)

Hay muchas formas de organizar el baile pero nuestro método se basa en que uno de los miembros de la pareja dirija y el otro se deje dirigir, porque creemos que es el mejor para aprender y tiene la ventaja de que facilita mucho bailar con gente que haya aprendido con otro sistema. A efectos de esto, partiremos del supuesto de que el que dirige siempre es el chico.

Aclarado esto, lo primero que hay que tener en cuenta para dirigir bien es que se trata ante todo de una actitud mental: no es posible dirigir unos ratos sí y otros no, hay que hacerlo todo el tiempo. Dirigir es muy dificil, requiere hacer un montón de pequeñas indicaciones con los brazos al mismo tiempo que se mueven los pies y tomar decisiones constantemente. Nosotros calculamos que la parte del chico es el doble de difícil que la de la chica, es decir que necesitará casi siempre el doble de tiempo para aprender los mismos pasos.

EMPUJAR Y DESEQUILIBRAR

El arte de dirigir consiste en empujar y desequilibrar a la pareja. Bailamos con los pies de modo que el 80% de las indicaciones consisten en "obligar" a la chica a llevar sus pies a determinados sitios. El otro 20% se refiere a las vueltas y enlaces de brazos pero de ellos nos ocuparemos en otros capítulos de este curso.

El truco para conseguir que la chica mueva un pie en la dirección que el chico quiere es empujarla cuando tiene el peso en el otro pie y está a punto de cambiarlo al que queremos que mueva, es decir cuando está desequilibrada. Si la chica tiene los dos pies firmemente asentados en el suelo la indicación no será efectiva. ¿Cómo se puede saber cuál es el momento adecuado? Fácil. Chico y chica se mueven simultáneamente, de modo que ella estará cambiando el peso de pie en el mismo momento que nosotros. con el brazo derecho

Los empujones han de ser secos y cortos. Su objetivo no es "mover" a la chica (se mueve ella sola) sino indicarle en qué dirección queremos que lo haga. La fuerza con la que se ha de empujar depende mucho del movimiento a realizar y de la "resistencia" de la pareja, entendiendo como tal el tiempo que tarda en reaccionar y empezar a moverse. En general, consideramos que es mejor que los principiante empujen con bastante fuerza puesto que tienen que acostumbrarse a dirigir y las chicas que están empezando también tardan más en responder. Con el tiempo hay que aspirar a que las indicaciones sean cada vez más sutiles y pequeñas. De hecho, en un bailarín avanzado éstas son tan suaves que pasan por "invisibles" a ojos de los espectadores.

SE INDICA SÓLO LO NECESARIO

No hace falta indicar todos los movimientos que se hagan. Como regla, consideramos que se deben indicar los que supongan un cambio con respecto a lo que estemos haciendo y los desplazamientos. Cualquier indicación debe pasar por estas tres fases:

  1. PENSAR LO QUE SE VA A HACER.
  2. INDICARSELO A LA PAREJA.
  3. HACERLO.

Por supuesto para un bailarín avanzado todo ese proceso es completamente automático y no tiene que pensar en ello pero al principio es bueno reflexionar un poco sobre el asunto. Lo más importante es el orden de los puntos 2 y 3: primero indicar, luego ejecutar. A menudo los principiantes olvidan hacer la indicación o pretenden hacerla al mismo tiempo que el movimiento, pero el momento oportuno siempre es antes de empezarlo.

Las indicaciones no tienen nada que ver con el movimiento que se va a hacer: una cosa es indicar y otra moverse. Esto puede parecer un tanto críptico pero tiene toda la lógica del mundo. A la hora de realizar un paso y su correspondiente indicación hay tres posibilidades: indicarlo y no moverse, moverse y no indicarlo y la única buena, indicarlo y luego moverse. Dirigir con decisión y confianza es la mejor forma de que bailar se convierta en una experiencia agradable y satisfactoria para los dos miembros de la pareja.



Truco

La indicación más dificil que hay con diferencia es la de avance frontal porque habría que tirar de la chica hacia atrás y no es posible hacerlo. Para indicarlo se recurre a un pequeño empujón en el costado con la palma de la mano al mismo tiempo que se liberan los dedos apoyados en la espalda pero lo más importante es la decisión con que se ejecute el movimiento de avance. De nada servirá una indicación perfecta si luego hacemos el paso de forma timorata y llena de dudas. ¡Si el chico no tiene claro lo que va a hacer, menos va a tenerlo ella! No se puede bailar con miedo. Recuerda siempre esta regla de oro: DESPUES DE INDICAR, AVANZA CON DECISION.


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